Estas acciones buscan dignificar la memoria de las mujeres, reconocer sus historias de vida y contribuir a que sus nombres, sueños, vínculos y legados no queden reducidos al hecho de violencia que terminó con sus vidas. De acuerdo con el protocolo construido por SALVIA, una acción simbólica puede tener un carácter conmemorativo, pedagógico, artístico, cultural, comunitario o institucional y debe responder a los significados y decisiones de cada familia.
Más que un acto aislado, las acciones simbólicas constituyen una oportunidad para acompañar a las familias en la construcción de memoria y reconocimiento. Su importancia radica en que permiten visibilizar la vida y el legado de las mujeres víctimas, reconocer el impacto que el feminicidio genera en sus familias y comunidades, y promover una reflexión colectiva frente a las violencias basadas en género. Estas acciones también buscan fortalecer la memoria colectiva y aportar a la construcción de garantías de no repetición, sin sustituir la investigación judicial, las demás medidas de emergencia o los procesos de reparación que correspondan.
Para SALVIA, la construcción de estas acciones parte de un principio fundamental: las familias tienen un papel central en decidir cómo quieren recordar y honrar a cada mujer. Por ello, el proceso contempla escucha, participación y consentimiento informado, así como una valoración de las condiciones emocionales, familiares, territoriales, culturales y de seguridad que deben tenerse en cuenta. No existe una única manera de realizar una acción simbólica: puede tratarse de una ceremonia de memoria, la creación de un mural o una pieza artística, la siembra de un árbol o jardín de memoria, el nombramiento simbólico de un espacio, un acto cultural o comunitario, un libro de memoria o un espacio íntimo de acompañamiento, entre otras posibilidades.
Como resultado de este proceso de articulación, SALVIA ha avanzado en la concreción de 18 acciones simbólicas junto con familias y actores institucionales en diferentes territorios, las cuales en su mayoría se desarrollarán durante el mes de septiembre de 2026. Este avance representa un paso importante en la consolidación de una respuesta institucional que reconoce que acompañar a las familias también implica preservar la memoria de las mujeres y garantizar que sus historias sean contadas desde su dignidad. Cada acción se construye atendiendo las particularidades de la familia y del territorio, bajo criterios de participación, enfoque de género, enfoque diferencial e interseccional, acción sin daño y no revictimización. Así, SALVIA continúa fortaleciendo una respuesta institucional que no solo reconoce la gravedad del feminicidio, sino que contribuye a transformar la manera en que como sociedad recordamos a las mujeres víctimas y rechazamos las violencias basadas en género.