Expresamos nuestro dolor y rechazo frente a los hechos de violencias basadas en género que ocasionaron la muerte de Yudelkys Geraldine Martínez en la ciudad de Barranquilla, así como nuestra solidaridad y acompañamiento a su familia, quienes deben ser rodeados con respeto, cuidado y garantías para evitar cualquier forma de revictimización.
De acuerdo con lo reportado al Sistema SALVIA, esta mujer venezolana de 41 años había sido víctima de agresiones físicas y presunta violencia sexual. En la búsqueda de atención acudió a una institución hospitalaria de la ciudad de Barranquilla cuando aún se encontraba consciente y con vida. Según la información reportada a SALVIA, allí se presentó falta de atención oportuna, barreras en el acceso a los servicios de salud y situaciones de revictimización.
Después, la mujer acudió a otra institución de salud, a la cual llegó en condiciones críticas. Desde allí, se activó el Código Blanco y se puso el caso en conocimiento de SALVIA. Para ese momento, la mujer se encontraba inconsciente y su estado de salud era altamente delicado. Poco después se conoció su fallecimiento.
Este doloroso caso exige poner especial atención sobre las barreras que enfrentan las mujeres migrantes víctimas de violencias cuando buscan atención en el sistema de salud. Una mujer que llega con vida a un servicio hospitalario después de sufrir violencia física o sexual requiere una respuesta inmediata, integral, humanizada y con enfoque de género. Las demoras, la falta de atención, la ausencia de activación oportuna de protocolos o cualquier actuación revictimizante pueden profundizar el riesgo y constituyen situaciones que deben ser examinadas con la mayor rigurosidad.
Por ello, resulta indispensable esclarecer las condiciones en las que recibió atención, las barreras que pudo enfrentar y las circunstancias que incidieron en su tránsito entre instituciones de salud.
Hacemos un llamado urgente a las autoridades de salud, entidades territoriales, organismos de vigilancia y control, autoridades de justicia y demás instituciones competentes para que, en el marco de sus funciones, verifiquen la aplicación de los protocolos para víctimas de violencia física y sexual y adopten las medidas necesarias para garantizar que estos hechos no se repitan.
Desde el momento en que el Sistema SALVIA conoció el caso, activó el acompañamiento y la articulación de los servicios de atención dentro de su alcance, y hoy continúa actuando para garantizar la protección y la no revictimización de su familia. Reafirmamos nuestro compromiso con el seguimiento a este caso, el acompañamiento a sus familiares y la exigencia de las acciones de reparación y no repetición de violencias basadas en género en Colombia, en el marco de nuestra misión por el cuidado de la vida de las mujeres y la prevención del feminicidio.